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La frase del título es la clave que resuelve el caso desarrollado en Sangre en el desierto de Alicia Gaspar de Alba: una chica de El Paso, Irene, es secuestrada en la Feria Expo Juárez por un grupo de hombres dedicados a la realización de películas snuff. Esta novela fue publicada por primera vez en el 2005; la traducción estuvo a cargo de Rosario Sanmiguel (2011). En la “Exención de responsabilidad”, la autora afirma: “No es mi intención hacer una historia sensacionalista de los crímenes o sacar provecho de las pérdidas de tantas familias, sino exponer, tanto como sea posible, los horrores de esta ola de crímenes así como ofrecer alguna hipótesis –una explicación creíble al silencio que ha rodeado los asesinatos– basada en la investigación y en lo que sé acerca de ese lugar en el mapa”.

16 Gaspar - Sangre desierto

GasparA – Sangre desierto

Gaspar de Alba vive en El Paso; por ello, no es de extrañar que la visión que ofrece de Ciudad Juárez sea un tanto apocalíptica: quien cruza para este lado es muy probable que no vuelva, como le pasó a Irene. Se expone “tanto como sea posible” todo lo que aquí puede ocurrir: secuestros, violaciones y asesinatos video grabados, rastreos por ONG’s y hallazgo de cuerpos completamente destrozados, experimentos en fábricas con las trabajadoras (inseminación artificial) en los cuales estaba inmiscuido el ya famoso Egipcio, vinculación criminal de los dueños de maquiladoras y líneas del transporte, así como una completa corrupción del sistema gubernativo: políticos, judiciales, la Patrulla fronteriza, etc. Sin embargo –y este es uno de los puntos que la autora quiere resaltar– la ciudad norteamericana no queda exenta de culpabilidad: “ninguno había hecho la conexión entre el elevado número de delincuentes sexuales en El Paso y la escalada de crímenes sexuales en Juárez. Lo que más lo enojaba era que la gente ni se imaginaba que El Paso albergaba a todos estos pervertidos en medio de la ciudad. Era información clasificada.”

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El caso de Irene se resuelve milagrosamente; su hermana Ivón, tras una búsqueda desesperada (aunque exprés) la encuentra y devela el misterio: “Todo empezó a aclararse. Asarco era una refinería de cobre, una fábrica cerca de Cristo Rey. Los altos hornos estaban cerrados, aparentemente… pero J.W. usaba el lugar para sus negocios… iba a armar un show mañana en la noche. Obviamente este negocio se trataba de algo para ver. Entonces se dio cuenta: el sitio en Internet, en la página del Diario de Richy www.exxxtremelylucky… ¿Cómo había llamado a Irene? Un penique de la suerte muy mono. Todo cobró sentido”. En la novela, las monedas de cobre y las ya demolidas torres de Asarco son la pista. Justo enfrente de estas pero del lado mexicano es donde desaparece Irene; por esa misma área se encuentran las instalaciones para grabar los videos pornográficos y ahí Ivón salva a su hermana. Los cuerpos tenían incrustados estos pennies ya que era el sello distintivo– y un juego bastante macabro– del grupo de asesinos.

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Tan lejos de la verdad porque nunca será posible comprender las causas auténticas de los feminicidios en Juárez. Hipótesis puede haber muchas –como la de Gaspar de Alba–, respuestas de las autoridades también –generalmente falsas o reductivas por quitarse responsabilidad–, pero ¿cuál es la verdad? ¿El machismo, las precarias condiciones de vida, la impunidad que alienta el gobierno, la industria maquiladora, la cercanía con Estados Unidos? Respecto a esto último me parece importante señalar que la frase que resalto en este texto es un remedo de la atribuida a Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Tan cerca de Jesús porque la acción principal ocurre justo en la línea fronteriza, cerca del cerro de Cristo Rey –al cual solo se puede subir por el lado norteamericano, ya que por mucho tiempo fue utilizado como cruce de ilegales–, bajo “los ojos impasibles de piedra que todo lo veían y nada hacían”.

3-Cristo rey

Amalia Rodríguez