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La escritora Arminé Arjona nació en Ciudad Juárez hacia 1958 y ha dedicado su quehacer literario a evidenciar la encarnizada suerte de esta urbe fronteriza. Un interesante texto de su autoría aparece en la antología titulada Manufractura de sueños: literatura sobre la maquila en Ciudad Juárez (2012); misma que según sus editores –Ricardo Vigueras y José Juan Aboytia– es un tributo a una tierra que “Nunca ha sido lo que quiso ser [pues] Otras voluntades, que no fueron las de sus habitantes, modificaron siempre su existencia”. La obra se compone de siete capítulos y el poema de Arjona inaugura el segundo de ellos denominado “Maquiladonnas”. “Juana de Asbaje, a la mujer que trabaje”, es efectivo desde el primer verso debido a la carga histórica y social que han adquirido con el pasar de los años las redondillas a los “Hombres necios” escritas por sor Juana Inés de la Cruz durante el siglo XVII. Ya lo indicó Octavio Paz en Las trampas de la fe: ese poema fue “una ruptura histórica y un comienzo”, el comienzo del hablar femenino en “nombre propio”; por lo tanto, no es extraño que a más de tres siglos de su composición la poeta juarense retorne al eco replicante de la monja para denunciar la explotación y la mala remuneración que reciben aquellos que trabajan en las maquiladoras. Algo de sorna, de homenaje y, sobre todo, de protesta se topa el lector en esta sugestiva reflexión parafrástica: “Maquilas necias que explotáis / a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de tanto parque industrial”.

La ridiculización de la tradición poética novohispana divierte al lector y al mismo tiempo lo conduce a una serie de valores insertos en el imaginario colectivo relacionados con el texto original y con sor Juana: voluntad inquebrantable, lucha por los ideales, transgresión, inquietud intelectual y defensa de la dignidad de la mujer. Desde luego, el ahínco feminista que ha sido detectado en las redondillas del XVII ejerce su influencia sobre la autora, quien en más de una ocasión se ha expresado en contra de las desapariciones de mujeres, los feminicidios y el vivir con miedo que estos hechos han generado. La vulnerabilidad de las trabajadoras, su temor a caminar solas por las calles, el indigno sueldo que reciben y, en fin, las circunstancias injustas que atraviesan son el motor del ingenio: “Siempre tan necios andáis / a que saquen el nivel, / a una culpáis por buey, / y a otra por fácil culpáis”. En la introducción de la antología Sangre mía / Blood of Mine (2013), la cual reúne textos relacionados con la violencia, el género y la identidad, Jennifer Rathbun y Juan Armando Rojas Joo refieren que este tipo de poesía marca “el surgimiento del trabajo comprometido que ha formado parte de un debate socio-político, tanto emocional como intelectual, sobre la construcción de una identidad femenina juarense”. El poema de Arjona que ahí se recoge se titula “Solo son mujeres” y con potencia manifiesta la voz lírica: “En esta frontera / el decir mujeres / equivale a muerte / enigma y silencio”.

El ánimo contestatario de Arminé Arjona es una constante en sus escritos; incluso disfruta exteriorizar su sentir en algunos muros resquebrajados de la ciudad. Los títulos Juárez tan lleno de sol y desolado (2004) y Delincuentos: historias del narcotráfico (2005) ayudan a entender por qué su producción literaria se ha convertido en clamor contra la indiferencia y el olvido. La valía del tema que despliega Manufractura es innegable; claro está que la maquiladora es un motor económico de esta ciudad y un fenómeno social que trae consigo, entre otras cosas, la migración y la pluralidad cultural; sin embargo, más allá de eso, es también un contenedor de historias que a través de una mirada creativa pueden configurarse estéticamente. Las industrias se alzan como gigantes que trazan el paisaje urbano y en cuyo interior habitan, el esfuerzo, el cansancio y los sueños de miles de trabajadores.

28 Maquilas Juarez

“Juana de Asbaje, a la mujer que trabaje”, consiste en un ejercicio de relectura y adaptación a la realidad juarense que conserva, además de la estructura, la esencia irónica e inconformista del poema raíz y su impulso primario: la lucha contra el silencio. Está el lector ante un claro ejemplo de que –con algo de suerte– las manifestaciones artísticas dan su fruto en las conciencias ajenas ocasionando que en lugar de aislarse de los problemas, los individuos puedan asumirlos como propios. La autora fronteriza ostenta la poesía como memoria en un juego intertextual que derrumba el discurso del bienestar social que los sectores hegemónicos de la sociedad proclaman; el mensaje no puede ser más claro: Ciudad Juárez sobrevive, pugna y crea.

28 Arjona lazos

Diana Rubio