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Estrellas enterradas apareció en el primer volumen de la colección Teatro de la Gruta en el 2001 y fue estrenada dos años después en la muestra teatral “Ciudad Juárez, ¡A Escena!”, en la Ciudad de México. Es una de las 11 obras que forman parte de la antología Hotel Juárez: dramaturgia de feminicidios, publicada en el 2008. En ella, Antonio Zúñiga, reconocido autor chihuahuense y reciente ganador del premio nacional José Fuentes Mares, aborda uno de los conflictos más terribles de nuestra ciudad: el asesinato de mujeres. Los personajes principales de la obra son Teófilo y Obed, una pareja de electricistas que deben solucionar un apagón. La personalidad del primero es violenta y siempre busca menospreciar al segundo, quien al final de la representación nos proporcionará información sobre el parentesco entre ambos.

Obed es un hombre atormentado; sospecha que Teófilo violó a su hermana de diez años y sabe, además, que le ha hecho lo mismo a otras mujeres. En medio del desierto aparece Bety, una de las tantas mujeres asesinadas en Ciudad Juárez y era, como muchas de ellas, una chica pobre que trabajaba en la maquila:

Es cosa de los días, de mis días… a las cinco de la mañana me levanto. Antes de que salga el sol, antes que nadie. Tomo la ruta para no amontonarme en la esquina. Es lo que más detesto; levantarme tan temprano y cuando más a gusto estoy en mi cama. […] También trabajo ¿sabes? 14 de agosto del 96. Fecha de ingreso inmediato, por la vía rápida. Sin requisito: Tu firma o tu huella del dedo, en un solo día. Chamba instantánea, como el cofimeit.

El ambiente se intensifica; no es sólo la aparición de una mujer muerta que busca el otro zapato que le falta para poder regresar a casa, sino la brutalidad de los hechos narrados y su necesidad de justicia, una justicia que parece venganza, que solo busca la muerte de sus asesinos.

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El texto propone como espacio un escenario lleno de arena blanca y en medio un poste de electricidad, que, con ayuda de la iluminación, fijará una sombra en forma de cruz. Aunque son pocos los elementos que aparecen en escena, la magnitud de su simbolismo es suficiente para recrear un escenario fronterizo. Así, Zúñiga propone como subtítulo de su drama: Obra de teatro en cinco postes y un prólogo. Y cómo no recordar las cruces negras sobre un fondo rosa que cientos de madres de mujeres desaparecidas colocaron en los postes de nuestra ciudad. No se precisa con exactitud cuál es el lugar representado; ¿será Lomas de Poleo, Anapra o el Lote Bravo? Solo se puede apreciar que las comunidades se encuentran lejos y que siempre hay mucho qué recorrer:

Yo me fui caminando hasta la estación de Bomberos. El aire chiflaba y calaba hasta el alma. Esperé un ratote y nada, ni un bus, ni nada. Unos muchachos se pararon y me empezaron a decir cosas. Me hice la disimulada y los ignoré, pero siguieron. Uno güero, con mal de pinto, me empezó a sacar la lengua y me dio miedo. Me crucé para despistarlos, pero no, ahí se quedaron hasta que llegó el carro azul.57-cruz-pintada

Las cifras nunca son claras; dicen que ya van 600 mujeres asesinadas en Juárez, otros opinan que son más de 3000; sin embargo, las cifras no importan porque parece que la justicia no se hizo para las mujeres de esta región. Antonio Zúñiga prohibió la representación de Estrellas enterradas porque consideró que lo mejor era guardar silencio; no obstante, durante su conferencia “La dramaturgia para jóvenes como generadora de nuevos públicos y de una nueva realidad comunitaria” (dictada el viernes pasado en la UACJ) precisó que, a raíz de las recientes desapariciones, era necesario volver a elevar la voz y con ello la necesidad de representar nuevamente Estrellas enterradas.

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“Te gustan las estrellas, ¿verdad? A mí no. Siempre están allí, enterradas en la noche”.

Karla Diego