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Road To Ciudad Juárez. Crónicas y relatos de la frontera es una obra compilada, a cargo de Antonio Moreno, que apareció en la escena de las letras en 2014. Se trata de una serie de crónicas y relatos, como bien anuncia el título, desde dos perspectivas o coordenadas distintas: una exterior y otra interior; es decir, desde el extranjero y la ciudad misma. En esta ocasión, tomaré únicamente en cuenta el relato que presenta Blas García Flores, oriundo de la ciudad, titulado “La ciudad chicle y sus héroes menores”. En él, el autor abre el panorama con un diálogo de Roberto Villalobos, quien afirmaba, al caminar “por la banqueta de la López Mateos” que la ciudad bien podría ser la capital del chicle.

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Después, continúa el relato con una introducción: “Ciudad Juárez 1982: Los tres de la Plaza de Armas”, donde Blas García nos presenta a “tres héroes menores apabullados por la miseria, las minusvalías corporales y una aparente locura”: Duraflex, El Guanayudita y un pintor mutilado. Estos personajes se desprenden de la realidad del autor al haber recorrido el trayecto por la calle Hidalgo hacia la escuela Jesús Urueta durante su infancia; por lo tanto, no son una construcción ficticia de una trama, más bien son una memoria latente del que toma la pluma. Cada uno son hombres con una característica principal: la desgracia. Duraflex es un mendigo funámbulo sinrazón. Guanayudita, un limosnero devoto de la Iglesia y de los gringos, además carente de los extremos de los pies. Y, por último, un paisajista mutilado especializado en acuarela.

La memoria hecha relato se presta para llevar a cabo una construcción del espacio geográfico, de la ciudad del autor, y del cual se desprende un producto literario, ya que la narración está llena de referencias a lugares de antaño y personas que alguna vez estuvieron presentes, mezclada con los recuerdos de una de las etapas más significativas de cualquier ser humano, es decir, la niñez. Es durante el trayecto recorrido del niño/escritor que observa e interioriza referentes como: mercados, la Misión y la Catedral, monumentos, la Plaza y cines. Estos últimos han sufrido bastante: el Reforma se hizo mercado; el Coliseo cambió de nombre y de programación; o simplemente se derrumbaron o abandonaron como el Premier, el Plaza y el Victoria. Suerte similar corren algunos personajes citadinos que suelen llamar la atención de los transeúntes para ser socorridos, cuando no despreciados. Posteriormente, en el texto, los espacios se exteriorizan en un ejercicio literario donde el referente urbano del autor nos permite conocer, además de reflexionar sobre un sector específico de Ciudad Juárez, el Centro, a principios de la década de los 80’s del siglo XX.

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El espacio expresado por el autor me lleva a creer que trata de una literatura comprometida con la otra sociedad juarense. Con aquellos que no están llamados a cumplir una obligación con los dioses pero tampoco con los hombres. Blas García de alguna forma los revindica y les da la posición de héroes menores y ya no de marginados. No son un Hércules o Eneas, pero bien vale la pena observarlos, describirlos; en el fondo caracterizan pensamientos y sentimientos de todo transeúnte: un anhelo por encontrar la suerte, un desprecio hacia las personas y la satisfacción de continuar a pesar de las limitantes.

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Cynthia Lara Avendaño