Etiquetas

,

 

Un personaje-tipo en la literatura es el equivalente a un estereotipo social; es decir, una representación mental de un conjunto de características de uno o varios individuos que pertenecen a grupos específicos. Son repositorios de información lista para ser activada desde la enunciación o escritura de su apelativo que hace de una cualidad o adjetivo una etiqueta parecida al nombre propio. El Héroe, el Mago o Hechicero y la Dama en apuros son solo unos cuantos ítems de una larga, pero limitada, lista. Cuando el lector identifica a una de estas figuras, ancladas a modelos estables y comportamientos previamente delineados, espera que haya cierta novedad que las guíe hacia la diferencia y que genere tensión entre lo establecido y su voltereta, entre la denuncia y la promoción, entre la crítica y la afrenta, entre el retrato de costumbres de una determinada localidad y su tradición escrita. ¿Serán las Muertas de Juárez un personaje-tipo? Aclaro que lo que aquí escribo se limita exclusivamente a la ficción literaria y producción artística, a los mundos y caracteres que cobran vida a través de las palabras. La realidad fue escalofriante y sigue quitando el aliento.

79-cruz-feminicidio

La psicología social se ha detenido en la formación de estereotipos y detalla tres principios que guían su estudio. El primero explica que ayudan a que una situación tenga sentido; su creación es una instancia del proceso cognitivo de clasificar. El siguiente los define como un mecanismo que reduce energía. Si un individuo considera a varias personas como miembros de un solo grupo, entonces ahorra tiempo y esfuerzo, ya que logra disminuir la diversidad social. El tercer principio implica que estas imágenes se forman según puntos de vista o normas aceptadas por una comunidad, es decir, por consenso. Estos procedimientos contemplan que la capacidad individual de almacenamiento y procesamiento de información es limitada, pero que sabe adaptarse a un ecosistema cultural complejo (y a veces inexplicable), tomar atajos, reducir el exceso de detalle y optar por el conocimiento previo; lo cual tiene sus riesgos, ya que es el camino a percepciones erróneas, a prejuicios o a categorías de fácil uso y explotación. La literatura incorpora estos resultados ya que tanto los estereotipos sociales como los personajes-tipo son construcciones mentales que generan en la imaginación una colección de creencias compartidas y juicios subjetivos sobre una agrupación determinada. La ventaja es que cada poeta o compositor goza de libertad para manipular a sus personajes.

79-mujer-urbana

Entonces sí. La mujer asesinada –las Muertas de Ciudad Juárez en plural– es un personaje tipo y colectivo que ronda y colma las páginas de la literatura del norte de México. ¿Pero cuándo apareció por vez primera? ¿En qué momento las cruces rosas fueron la parte por el todo de nuestra metrópolis? No deja de sorprenderme que el boom creativo (tal vez editorial) y académico de los feminicidios se dio 10 años después de los primeros hallazgos. Enero de 1993 es el punto de arranque, aunque pudo haber más decesos mucho antes. A partir de esa fecha, cadáveres, fosas y desapariciones marcaron una secuencia que a cuenta gotas se hizo cotidiana. ¿Y la protesta? ¿Y el arte? Hubo un tiempo en donde no había redes sociales en estos medios. Quizá la ciudad estaba en estado de shock o tal vez no le importó. De verdad me gustaría escuchar respuestas. Lo cierto es que hasta 1999, seis años después, la literatura tuvo algo que decir por medio de proyectos colectivos. Uno fue El silencio que la voz de todas quiebra (del cual en breve nos ocuparemos), registro periodístico que incorpora ficciones para dar sentido a tanta ausencia. Y “Mujeres de la brisa”, poemario de José Joaquín Cosío incluido en Cíbola: cinco poetas del norte. Años más tarde, bien entrados en los dos miles, el feminicidio, flamante incorporación al lenguaje jurídico, se volvió un lugar común, trayendo consigo un aluvión de huesos en el desierto, Antígonas, elegías, estrellas enterradas y 2660 y tantas obras.

79-feminicidio-puente

Como en algún punto tengo que llegar a una obra y aprovechando la semana –que ya van dos– dedicada a las canciones, me ocupo, por último, de un grupo paseño, At the Drive-in, banda emblemática para todos aquellos que creíamos que el punk-rock era la respuesta. La primera vez que los escuché poco me importó que fueran de El Paso; eran gabachos (aunque de raíces boricuas), hacían ruido y le daban con todo. Pronto pasaron a las filas del “modelo a seguir” de mi grupo. En marzo del 2000 lanzaron el álbum Relationship of Command, que incluye “Invalid Litter Dept.” Toda la energía de los texanos se concentra en esta canción que delata a un Departamento de basura inservible, operado del lado mexicano de la frontera por políticos, policía y prensa. La danza sobre la ceniza de los cuerpos se vuelve explícita en el video, grabado por completo en locaciones juarenses. Lo sombrío de las imágenes viene acompañado de subtítulos que relatan la historia que bien conocemos. Así como la periodista Diana Washington Valdez (de quien aparece una noticia en el video), At the Drive-in alzó la voz desde fuera de Ciudad Juárez y en cada punto de su gira. La mirada internacional volcó su atención sobre estos homicidios, caracterizados por lo común de las víctimas (pronto convertidas en estereotipo), y fue entonces que valió la pena la denuncia.

Carlos Urani Montiel