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Antonio Moreno reúne en Road to Ciudad Juárez textos cuya selección se fundamenta bajo un filtro vivencial, que supone la condensación de experiencias en torno a “una ciudad con nombre de ciudad”, como escribe Luis Arturo Ramos en la solapa del libro. “Entre el miedo y la esperanza” es una crónica relatada por el poeta duranguense José Ángel Leyva, asiduo asistente al encuentro de escritores Literatura en el Bravo, en un tono que delata abiertamente el perfil de visitante concienzudo y comprometido socialmente. Mediante un acercamiento al comportamiento humano, expone los puntos ciegos de la imagen sobre la frontera que el colectivo guarda en su acervo de significación. Le revela al lector dos vías para interactuar con el texto: el reconocimiento propio dentro del american dream, que supone la pérdida parcial de la personalidad juarense (aunque este proceso ocurra solo cuando el individuo cruza la franja fronteriza) o bien, la perspectiva del sujeto que analiza la situación desde fuera, como es el caso del narrador. Así pues, Leyva resignifica la imagen del individuo fronterizo a través de una visión que proviene del exterior, pero viaja por la experiencia introspectiva de quien observa. Este juego de perspectivas es lo que particulariza a la crónica y mantiene un registro muy propio del escritor que visita. Un momento clave que cristaliza lo anterior es la metamorfosis que sufre quien cruza la frontera, el simple fenómeno que ocurre al pararse del otro lado. Es decir, el acto de ser otra persona en un lugar donde viven los que nada tienen que perder, los que no confían en su patria pues fue ella quien les ha quitado todo, los que han perdido la esperanza y se han acostumbrado a la violencia, pobreza, injusticias, al hurto y a la muerte, el hogar de los que han aceptado el miedo y lo han asumido como parte de su vida.

La periodista Ada Castells da continuidad a este carácter dual del ser fronterizo “¿Por qué si sois la misma gente, acá sois distintos, os comportáis de otro modo?”. Quizá en el fondo del absurdo, la justificación resida en la construcción propia de la persona. Desde el establecimiento de una ley fácilmente corruptible: “«Allá he tenido que pagarle a las autoridades por haber cometido o no una infracción, me han detenido para pedirme mordida», dice entre risas Irene. «Acá la policía no es lo mismo, si intentas sobornarla te llevan a la cárcel, si cometes una infracción pagas multas muy elevadas; aquí la ley es la ley», remata Irene con su español fronterizo”. Hasta las conductas sociales que evaden las reglas de convivencia y civilidad, pues en El Paso “nadie tira basura en las calles, nadie se pasa los semáforos en rojo, se detienen para dejar pasar al peatón, y numerosas conductas que la misma gente desecha al llegar a Ciudad Juárez. Una frontera nos hace diferentes siendo los mismos”. Y de todo, lo más preocupante es que la mayoría no son citadinos, sino latinos que se han quedado a vivir en ese lugar. Es una pena que nuestros propios hermanos se hayan ido de su patria, pero lo es más que regresen a desobedecer la ley. De cualquier manera, el autor también plasma la contraparte carnavalesca que, en cierta medida, funciona como una vía alternativa catártica para la población violentada. El escenario juarense se presta también para la liberación: un lugar donde se viene a divertir, a bailar, a cantar, a leer poesía en un festival cultural, a ser libre, ser quien en verdad se quiere ser y no aquello que la sociedad por nombre impuso.

99 Festival 2009 Ysleta

Hasta ahora se ha hablado del cruce en un sentido unidireccional: de Ciudad Juárez a El Paso. Leyva plasma su asombro por el indiscriminado acceso de norte a sur, es decir que “cualquiera puede entrar a México, nuestra frontera está abierta a todo lo que venga de allá, sin requisitos, sin registro; estamos abiertos y expuestos a lo que entre del otro lado” ¿Acaso será esta ciudad tan insignificante que cualquier persona puede llegar y habitarla sin verse obligados a pensar en la ley? De cualquier manera, es esta la ruta que traza el recorrido del narrador, quien llega a todas estas reflexiones a raíz de su participación en el encuentro de escritores Literatura en el Bravo. En Ysleta Highschool, el 5to. Festival Internacional Chihuahua se llevó a cabo conforme a los planes del ICHICULT, dejando en claro el papel que juega la literatura dentro de una región socialmente inestable. Frente al cuestionamiento sobre “¿Cómo se puede mezclar la literatura, la cultura con las armas? ¿Cuál ganará esta batalla?” se evidencia la función que concilia a las letras con las circunstancias. El panorama de nuestra ciudad necesita ser reformulado: exige una sensibilización que, sin duda, se potencia a través de las artes. Debemos encontrar una reconexión con nuestra parte más humana que traslade a la nación del miedo a la esperanza.

Escucha a continuación un poema sobre una “imagen terrible” también referida en la crónica:

99 Leyva - Alicia Ciudad JuarezKenia Iturralde