Etiquetas

,

La conquista del Nuevo Mundo trajo consigo la redacción de numerosas crónicas que guardan memoria de las hazañas de aventureros y conquistadores. Entre tantos, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, nacido en Jerez de la Frontera en la última década del siglo XVI, dejó uno de los testimonios más trascendentes que recopila la fortuna de su expedición, así como las costumbres sociales y religiosas de los indígenas de la actual Florida y tierra adentro. Cabeza de Vaca, náufrago de nuevos mundos es una adaptación hecha por Jesús Eduardo García Castillo (2012), profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Basada en La relación de 1555, que pronto se llamó entre sus lectores Naufragios, esta versión juvenil (para estudiantes de educación secundaria) hace un recuento de los momentos más lúgubres y fascinantes del trayecto de Alvar Núñez. García Castillo retrata cómo este español fue uno de tantos en maravillarse con la cultura de los antiguos pueblos, pese a las inclemencias del ecosistema y las necesidades propias de una región agreste. Los rigores son inseparables de la travesía: sed, hambre, enfermedad, tempestades, cautiverio, escarceos y una frágil desnudez. Sin embargo, la narración no se estanca en lo lastimero, sino que enfatiza la práctica de Cabeza de Vaca como chamán y curandero de enfermos, poder ancestral (pero adquirido) que más tarde resultó positiva para su supervivencia e integración en estas sociedades tan heterogéneas.

Pero como todo relato es un viaje, en esta expedición también se siguió una ruta de navegación que llenó de experiencias a los involucrados. A 17 días del mes de junio de 1527, partió de San Lúcar de Barrameda y con licencia de los reyes católicos una armada encabezada por el gobernador Pánfilo de Narváez, acompañada con 600 hombres, entre ellos, Cabeza de Vaca como alguacil mayor. El primer punto de llegada fue Santiago de Cuba, espacio donde algunos hombres abandonaron la expedición. Sin embargo, ahí Vasco Porcalle, vecino de la villa de la Trinidad, proveyó al gobernador ciertos bastimentos después de una tormenta que aniquiló las naves (primer naufragio). Y así, con mucho trabajo y necesidad anduvieron hasta volverse a embarcar en un bergantín el 20 de febrero para llegar, al fin, después de tanto ultraje, a la Florida. Aquí se introdujeron en tierra firme y exploraron las tierras hasta encontrarse con cuatro indios que los llevaron hasta donde había bastimentos (maíz). Después, en busca de tesoros, continuaron la ruta hasta llegar a una provincia llamada Apalache. El sábado 1º de mayo el gobernador repartió alimentos entre los hombres porque el camino que aún restaba era largo y complicado. Pasando 15 días  llegaron a Apalache, cuyo recibimiento no fue muy grato; los indios los atacaron con flechas. Poco a poco, el recorrido fue abarcando desde ríos, pantanos y lagunas, provincias como la de Aute y las tierras de los Avivares, indios que se regocijaban de tenerlos ahí. Cuando el orden menguó y la sobrevivencia se convirtió en el único aliciente, solo 4 tripulantes lo lograron: Alonso del Castillo, Andrés Dorantes, Alvar Núñez Cabeza de Vaca y Estebanico, un negro árabe de Azamor.

128 Cabeza Vaca barco

Me resulta increíble que conforme el tiempo pasa aún se guarda memoria de nuestro docto en lengua. Los estudiosos no sólo lo recuerdan por guardar memoria de nuestro pasado con sus dos obras, Naufragios y Comentarios, sino por ofrecer una visión antropológica respecto a sus travesías. Igualmente, otro aspecto vanagloriado por los países sudamericanos, especialmente por los habitantes de Paraguay, es su aportación con el descubrimiento de las Cataratas de Iguazú en 1541, cuando exploraba el litoral del Río Paraná. Hoy en día se le continúa haciendo homenaje dentro de este centro turístico con una placa dedicada a él. De manera similar, las regiones estadounidenses como Nuevo México y Texas, escenarios que sobrevivieron durante mucho tiempo la presencia del imperio español, conmemoran a Cabeza de Vaca como el primer europeo que vio el gran bisonte norteamericano, el búfalo, cuya raza casi se ha extinguido en los últimos decenios. También en estas tierras se le ha dado el título de primer cirujano debido a sus habilidades curativas. Por ello, no sorprende que muchas de los espacios geográficos o lugares de esparcimiento rindan honor a los españoles que exploraron la zona boreal del continente. Transitar espacios como la calle Cabeza de Vaca en Galveston e Irving, Texas, visitar el museo Hermann Park en Houston, actualmente, trae a la mente de los visitantes y residentes los inicios del estado de la estrella solitaria con la llegada de Alvar Núñez.

128 GarciaC - Cabeza Vaca chamánXimena Guadián Salas