La zona arqueológica de Mitla se localiza en el estado de Oaxaca, en el valle de Tlacolula; forma parte del Patrimonio cultural de la humanidad y es uno de los puntos turísticos más importantes de México. El lugar nos remite a nuestro pasado histórico, ya que funcionaba como centro político y religioso de los zapotecas después de la caída de Monte Albán y antes de la llegada de los españoles. La palabra de origen náhuatl proviene de Mictlán, “lugar de los muertos”, y tiene un importante significado dentro de la mitología mexica pues, como su nombre lo indica, era el lugar al que iban a parar los mortales cuando les llegaba su hora, una especie de inframundo compuesto por nueve regiones que eran atravesadas por los difuntos antes de llegar a su destino final. Por otro lado, Mitla es conocida por sus impresionantes construcciones, templos y palacios, las cuales llaman la atención de los viajeros e investigadores principalmente por su arquitectura y decoración basada en greca escalonada. En 1881 comenzaron las primeras tareas de excavación, consolidación y conservación, a partir de las exploraciones de Bandelier. Los edificios se dividen en cinco grupos: el de la Iglesia, el de las Columnas, el del Calvario, el del Arroyo y el del Sur. Cada uno de ellos consta de tres patios rodeados por habitaciones, los cuales se comunican a través de pasajes ubicados en alguna esquina de las habitaciones.

10 Mitla Palacio rojo

Désiré Charnay es considerado un pionero de la fotografía arqueológica. Tenía muy claro su objetivo: quería documentar a través de la fotografía las ruinas y los monumentos de los diferentes sitios arqueológicos mexicanos que recorrió durante el siglo XIX, los cuales eran su objeto de estudio. Ciudades y ruinas americanas. México, 1858-1861. Recuerdo e impresiones de viaje es un libro bastante relevante en el terreno de la fotografía arqueológica, siendo de los primeros en hacer este tipo de recopilaciones, ya que antes los registros arqueológicos se realizaban a través del dibujo. Existe otra edición (que es la que ofrecemos) que solo recoge las crónicas, pero aquí se pueden ver algunas fotos. Charnay relata anecdóticamente sus experiencias en diferentes puntos de México y le dedica un capítulo a Mitla.

En este apartado se describe una geografía agreste e ingrata, con vientos que secan todo y una vegetación casi inexistente, salvo por algunos pitayales, plantas espinosas que apiñan la aridez del lugar. El arqueólogo menciona que, a pesar de que durante los tiempos de conquista Mitla ocupaba un enorme espacio, al momento de su llegada solo encontró un conjunto de tres pirámides y seis palacios en ruinas, los cuales estaban dedicados a la sepultura de personajes importantes. Por su parte, quienes ocupaban un rango menor eran enterrados en unas construcciones rectangulares con recubrimientos de piedra simple. Charnay propone la posible ocupación, tiempo después, de aquellos grandes edificios por una raza menos avanzada que los primeros fundadores, ya que esto explicaría ciertas pinturas imperfectas que contrastan en medio de unos palacios cuya arquitectura –en forma de tau– rondaba en lo asombroso. Sobre los materiales utilizados en su cimentación resalta la tierra aglomerada, revuelta con grandes cantos de piedra.

10 Mitla - Tikal

La calle Palacio de Mitla atraviesa un área extensa de Ciudad Juárez, abarca varias colonias y cruza una de las avenidas más importantes, las Torres; se conoce principalmente por su plaza, la cual, cada fin de semana se convierte en unas segundas donde cientos de familias se reúnen para hacer compras o pasear. Este centro comercial y el de la arteria Palacio de Tikal, a unos cuantos metros de distancia, representan bien el nombre del lugar en el que se ubican, pues la estructura arquitectónica de sus locales simula las ruinas de las dos ciudades referidas, imitando su forma y color. Además, algunos letreros muestran dibujos de pirámides. Las calles contiguas también ostentan rótulos de ruinas arqueológicas: Paquimé, Monte Albán, Uxmal, Bonampak, Tulúm, entre otras. Sin embargo, no existe alguna relación notable entre el espacio citadino con los títulos que lo nombran; salvo dejar clara la intención de preservar la memoria de aquellos lugares que tuvieron gran relevancia en el desarrollo histórico y cultural de nuestro país.

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Daniel Alberto Malaquías Gutiérrez