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La escritora Maude Mason Austin, nacida en 1862 en Tennessee, vivió y murió en la vecina ciudad de El Paso. Su novela ‘Cension: A Sketch of Paso del Norte fue compuesta hacia 1895, año en que apareció por entregas en la revista Harper’s Weekly. De inmediato, unos meses después, el sello editorial Harper & Brothers la publicó en un solo volumen. Se trata de una joya de la literatura juarense, de esas que guarda celosa nuestra historia literaria, así como Las aventuras de don Chipote o Cuando los pericos mamen, pieza seminal de las letras chicanas, compuesta por Daniel Venegas en 1928, o Vereda del norte, novela de la Revolución de temática homosexual, escrita por José U. Escobar en 1937. No obstante, ‘Cension las antecede por varias décadas y se debe al genio de una mujer decimonónica que vio en esta frontera el germen para su creación, es decir, la primera novela regional de Ciudad Juárez.

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Los sucesos que ocurren en ‘Cension (con todo y apóstrofe por ser la contracción del nombre de la protagonista) retratan la vida campirana del antiguo Paso del Norte, y cómo la relación de vecindad en la región funciona desde entonces, mostrando que ambas ciudades dependen una de otra en varios sentidos, principalmente el económico. Los personajes de la novela son campesinos que tienen presente y celebran su herencia mexicana; sin embargo, el contacto y roce entre ambas culturas también se evidencia a través de un retrato de costumbres, tan común en la novela del siglo XIX, en donde “el otro” adquiere tintes pintorescos. No es de extrañar que toda palabra o frase en castellano sea resaltada en cursivas, todo un tesoro del léxico norteño.

La novelista nos presenta la vida de ‘Cension (seguramente Ascensión en español), una joven que junto con su familia vive en las inmediaciones de Paso del Norte. Si bien la trama resulta predecible en cuanto a la solución moralista de la relación amorosa entre la inocente y el canalla de Eduardo Lerma, el bosquejo del trajín regional está bien logrado y merece ser leído. También hay que destacar que el grueso de las acciones ocurre en el lado mexicano. La historia se desarrolla en el marco de las festividades de un aniversario más de la Independencia nacional. En ese septiembre de 1888, la villa se iba a convertir en ciudad, por lo que se develó el busto de Benito Juárez, que fue instalado en la Plaza de Armas, frente a la Misión de Guadalupe. Actualmente, la escultura de bronce, quizá procedente de Italia, se encuentra en el salón de actos de la Escuela Primaria Lic. Benito Juárez (calle Profra. María Martínez y Oro). La develación del busto de Benito Juárez se debió a la iniciativa de Lauro Carillo, gobernador de Chihuahua, quien sugirió el cambio de nombre de la villa, como un tributo al prócer en relación con la importancia que tuvo en el país. La entrada del ferrocarril detonó el furor citadino y echó por tierra “el nombre de un lugar que ya tenía trescientos años de vida”.

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El ambiente festivo sirve de inflexión para el clímax de la trama, ya que propicia encuentros, aglomeraciones y el enredo que se develará gracias a la intervención de Pablo, hermano de ‘Cension. Antes de dicha anagnórisis, hay un pasaje que sirvió de pretexto para detenernos en la Plaza de Toros Alberto Balderas (así nombrada en 1957 tras la muerte y en homenaje al torero capitalino). El ruedo junto a la Misión de Guadalupe, justo en donde ahora se ubica el Mercado Cuauhtémoc, se veía rebasado en cuanto a su capacidad en graderías, por lo que, en una época de transformaciones como la retratada en la novela, se trasladó al predio en la actual calle Francisco Villa (o Ferrocarril), esquina con Abraham González. El Colectivo Juaritos Literario se pronuncia en contra de la práctica taurina; la reconocemos como una tradición que debería, de una vez por todas, quedarse en el pasado. Cuando nos encontramos con una ilustración de ‘Cension en plena fiesta brava supimos que era el momento para hablar de las corridas de toros, anzuelo turístico para el entretenimiento, que aderezaban toda celebración civil o religiosa en el Paso del Norte.

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Al centro del ruedo el matador atraviesa el órgano vital de la bestia. La gente estalla en júbilo. De forma paralela (y un tanto extraña), Eduardo Lerma desprecia e incluso finge no ver a ‘Cension, quien también se siente acribillada, por lo que decide retirarse malherida de la plaza. Maude Mason Austin bosqueja una villa que, desde antes de ser ciudad, deslumbraba a los foráneos y se aprovechaba de los cándidos. El Paso del Norte luce como un lugar lleno de vida, bailes, juegos de azar (en su mayoría ilegales) y espectáculos, una población que disfruta de la diversidad cultural, impulsada por un incesante y lucrativo tráfico de capitales.

Urani Montiel

Postdata: Existe una traducción y edición anotada, hecha por Josué Ortiz Luna, con la que obtuvo el grado de maestro en Cultura e Investigación Literaria, en la UACJ en 2012.