Francisco Plutarco Elías Campuzano, mejor conocido como Plutarco Elías Calles, nació en Guaymas, Sonora, el 25 de septiembre de 1877. Fue político, militar y llegó a ocupar el cargo de presidente de México durante cuatro años, de 1924 a 1928. En el punto más alto de su carrera, fue llamado el “Jefe Máximo de la Revolución”. A consecuencia de la ausencia de sus padres, quedó a cargo de sus tíos maternos a los tres años de edad. En 1912, formó parte de las fuerzas revolucionarias para enfrentar a Pascual Orozco durante el gobierno de Madero. Estuvo bajo el mando de Carranza y Obregón. Ocupó varios cargos políticos, entre ellos el de Secretario de Gobernación, de Educación y de Guerra y Marina. En 1929, después de su periodo como presidente de la República, creó, junto a militares y caudillos de la Revolución, el Partido Nacional Revolucionario, antecesor del PRI. Durante su mandato, ocurrió la Guerra Cristera, que llegaría a su término también en el 29. Calles fue expulsado del país por Lázaro Cárdenas, por lo que fijó su residencia en San Diego, California. Hasta que concluyó la presidencia de Manuel Ávila Camacho, se le permitió regresar a su país, donde murió el 19 de octubre de 1945.24 Inclan PE Calles.jpg

El atentado, obra teatral de la etapa de Jorge Ibargüengoitia como dramaturgo, fue escrita entre 1958 y 1962. Según lo dicho por el mismo autor, se considera un texto cómico que aborda las circunstancias y el momento del asesinato de Álvaro Obregón, presidente electo de México. La obra ganó el Premio Casa de las Américas en 1962. El atentado ha sido montada en, por lo menos, tres ocasiones: en 1975 por Felio Elieil; un año después por Juan José Gurrola; y en 1984 durante el Festival Internacional Cervantino por Rogelio Luévano. La crítica la señala como poseedora de libertad y un humor perfectamente situado en la circunstancia histórica que muestra: 1928, durante el conflicto entre Iglesia y Estado. Dividida en tres actos, la pieza presenta a varios personajes, entre los cuales se encuentra una decena con nombre propio y otros genéricos que cambian de vestuario para representar a periodistas, diputados y miembros de la Secreta. Uno de los caracteres destacados es Vidal Sánchez, con el cual se hace referencia a Plutarco Elías Calles y sus acciones antes, durante y después de ejecutarse el asesinato de Obregón. Ibargüengoitia, preocupado por el montaje y dirección escénica, señala en acotaciones la presencia de proyecciones de trenes y fotografías que ayudarán al espectador a introducirse en ambiente y época. El atentado fue la última obra de teatro escrita por este autor; con ella cerró su ciclo dramático y dio paso al novelístico, en el que produciría Los relámpagos de agosto, que también aborda el tema político.

En Ciudad Juárez, la avenida Plutarco Elías Calles va del boulevard Óscar Flores hasta la avenida Heroico Colegio Militar. Es una calle bastante transitada, ya que conecta dos puntos distantes de la urbe y se puede recorrer en carro de manera relativamente rápida. En forma paralela, y por casi la misma distancia recorrida, pero en sentido contrario, la avenida es acompañada por la Adolfo López Mateos, que lleva el nombre de otro presidente de la República afiliado al PRI. Durante el trayecto que ocupa la Plutarco, cruza la avenida Paseo Triunfo de la República, la Vicente Guerrero, Insurgentes y la Ejército Nacional, entre otras. La ubicación y el nombre de esta calle conectan al personaje histórico con elementos concernientes a su vida: el ejército y la Revolución. También, como si su biografía se contara al atravesar cada una de las calles por las que pasa, tiene un punto de encuentro con la Parroquia Natividad del Señor y el Colegio Teresiano, recordando su influencia y acción durante la Guerra Cristera. Al caminar, o conducir, por esta avenida se puede tener acceso a múltiples lugares como la Rectoría de la UACJ, salones de eventos sociales, tiendas de autoservicio, farmacias y demás. Por la altura de una famosa fotocopiadora, una puede echar un buen vistazo al cauce de la acequia madre. Todo lo anterior recuerda, de una u otra manera, que el “Jefe Máximo de la Revolución” siempre quería tener influencia en todo (otras administraciones presidenciales, cargos políticos) y, aquí, en Juárez, se le dio gusto: la calle que lleva su nombre es una vía principal de esta frontera.

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Fernanda Villalobos Ocón