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Aunque el tiraje fue corto, ya no queda ningún plaquette a la venta de la primera edición de Blu, el único poemario publicado por Antonio Rubio hasta el momento. Apareció este año como parte de la colección de poesía Museo Vivo, de Anverso Editores. El título original del libro era Tachaduras / El ángel que no tiene espalda, el cual recibió mención honorífica en el premio Rogelio Treviño. El cambio del nombre responde a la necesidad del autor por hacer más evidente su homenaje a Joni Mitchell, una cantante canadiense. De su disco Blue tradujo al español varios versos para insertarlos en el poemario, tales como “eres en mi sangre como vino sagrado” y “hey blu, hay aquí una canción para ti”. Es la única compositora con quien Rubio sostiene declaradamente una relación de intertextualidad y a ella dedica la plaquette escribiendo con sencillez “Para Joni”. Cuando se analiza en su totalidad, el poemario funciona como una sola narración. Un joven ha decidido emborracharse en las tabernas, rodeadas por iglesias que repican sus campanas. Es el día de su cumpleaños, pero sufre. Deprimido, recuerda a sus amigos muertos, evoca sus encuentros sexuales, más bien decepcionantes, con algunas mujeres: desea no haber nacido, dejar de existir, aventarse del puente al revés antes de los treinta…

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Casi todos los títulos de los poemas marcan una hora entre las 9:00 de la noche y las 2:00 de la madrugada. Así tenemos 9:30, 10:46, 11:02, 11:24… sin que parezca que haya algún motivo tras su selección más allá de representar esos instantes fortuitos en los que brota un pensamiento, un verso. Aunque algunos poemas se refieren al suelo desértico de esta frontera, sólo 1:15 señala el nombre de un lugar exacto de nuestra ciudad, el ya mencionado Puente al revés (Rotario), de donde sueña suicidarse el personaje. En una entrevista, Antonio me contó que escribe para sobrevivir, porque sufre y sólo así puede hacer valioso su dolor. En esto se parece a su personaje. Para hablarme de la poesía, citó un verso de Nicanor Parra, “Todo es poesía menos la poesía”, y la describió como nuestra forma original de vincularnos con el mundo real y el de las emociones, con las cosas que no sabemos nombrar y metaforizamos, concluyendo con que el deber del ejercicio poético debería ser darle nuevos nombres a las cosas.

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Creo que Blu es un poemario distinto a lo que estamos acostumbrados a leer. Es una obra plástica, Antonio esperaba que cada poema tuviera una forma rectangular; no hay mayúsculas, comas ni puntos que interrumpan el ritmo de lectura y los títulos no son convencionales: las horas, en lugar de las palabras, despiertan la curiosidad, capturan la atención. No es un poemario asfixiante. A las composiciones más largas les suceden poemas que duran uno o dos versos. Por otra parte, el efecto de las diagonales va más allá de marcar un ritmo de velocidad de lectura; desde mi punto de vista, invitan a reflexionar unos versos más tiempo que otros y suman también a la plasticidad de cada pieza. Me da la impresión de que los modelan.191 Puente al revés.jpg

“María Magdalena”

María del Carmen Rascón Castro