Etiquetas

,

Margarita Gándara Orona (1929-2018) plasmó su talento y amor por la frontera en diversas esculturas, pinturas y murales. Estos últimos aún forman parte del paisaje urbano y se han vuelto un referente común y necesario en la cotidianidad de cientos de habitantes de Juárez. Por ello, durante el pasado verano, el Museo de Arte de la Ciudad inauguró la exposición “Mago. El Silencio y el tiempo” que reunió sesenta de sus obras. Como parte de las actividades de este homenaje a la artista visual, Juaritos Literario organizó la ruta Tenayokan: la ciudad de Mago, la cual culminó frente a El milagro del Tepeyac, un mural de 20 metros que enmarca la entrada a la casa-estudio CUI. En él no solo se representa la unión y perseverancia de dos razas antiguas, sino todo el esfuerzo y la capacidad de Mago para crear comunidad y generar nuevas perspectivas a partir del arte entre los niños y jóvenes de la colonia La Libertad. Este trabajo también quedó fijado en El muro milagroso (2013), publicación a cargo del Programa de Apoyo para las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) que expone una serie de textos personales y bocetos ilustrativos realizados durante el proceso de creación del muro, es decir, entre 1992 y 1995.

 

 

El muro milagroso parte de un diario en donde Gándara liberaba sus emociones, intenciones, dudas, problemas y anécdotas en torno a la creación de su obra dedicada a la Virgen de Guadalupe, con toda la carga simbólica e histórica que esta figura religiosa supone. En sus textos destacan referencias a autores como Herman Hesse; descripciones del espacio, el material y problemas cotidianos de los barrios que rayan en lo poético: “La barda de Cui carga con la cicatriz de batalla, ella se expone sin protección al ataque de los garabatos de vagos, rayadas, y peor aún, apedreada y con soquete”; así como versos de su autoría que complementan gustosamente las fotos y la narración del proceso creativo: “Anteanoche, sentí unas ansias espirituales, y reconozco que esto es típico al comenzar un mural, pero con los primeros impulsos dibujados con un palo largo… Como bailarina, con los / brazos libres formo / líneas curvas, fluidas, / estiradas; para alcanzar / y descubrir las figuras que / buscan su nacimiento; para enamorarme otra vez, con / el acto creativo del arte.” El libro se divide en tres partes, las cuales demuestran el entusiasmo, la colectividad y la sorpresa con que Mago finalizó su trabajo: “1. Al principio”, “2. Comenzamos nuestro mural” y “3. ¡Cumplimos nuestra obra milagrosa!”.

192 trabajando.png

Sin duda, los esfuerzos que se han realizado para valorar y posicionar en su justo lugar la obra transfronteriza de Mago Gándara resultan necesarios. Igual que otras artistas chicanas, ella creó su propia identidad y espacio; nos toca a nosotros mantener su memoria y no dejar que se desvanezcan los resultados de una lucha que nos demuestra que es posible ser una mujer libre y artista en esa frontera.

192 El milagro.png

Amalia Rodríguez