Nuestra monografía participó en el Premio Chihuahua 2018, en la categoría de Ciencias Sociales y Humanidades, y perdió. Ni el PECDA, ni el PACMyC (en tres ocasiones) han fijado su atención en Juaritos Literario. Las decisiones de estos programas son inapelables y no muestran dictámenes, por más que los solicitamos. El apoyo, reconocimiento y difusión no iba a venir por parte del Estado de Chihuahua. Así que, a mediados de febrero, firmamos contrato con Ediciones y Gráficos Eón, en la Ciudad de México. El convenio estipulaba repartirnos por igual el coste de la edición y el número de ejemplares. La empresa era arriesgada, ya que no contábamos con algún tipo de recurso o subsidio por parte de alguna institución. Queríamos publicar pronto, agilizar el largo proceso editorial (cuando se hace con recursos públicos) y aprovechar el año sabático de Urani; así que asumimos el gasto y, felizmente, nos endeudamos con el banco. La apuesta era sencilla: recuperar la inversión con la venta, y obtener el reconocimiento académico a nivel nacional a partir de la difusión de nuestro libro. Durante la FELIF, el miércoles 29 de mayo, a unas horas del estreno de Fundadores, una ruta literaria que hicimos en trolley, llegó al aeropuerto una caja con 50 ejemplares de la ansiada Cartografía. Con las prisas (y con pocas expectativas de que llegara a tiempo el envío), ese día no hubo presentación formal, aunque sí unas emotivas palabras por parte de la maestra Laura Jiménez, quien ha confiado y seguido al proyecto tanto en las calles como en este blog.

Cuando leímos la convocatoria del premio Rousset Banda, en su emisión número 16, nos dimos cuenta de que este año concursaban obras publicadas en la modalidad de crítica literaria. Un galardón a nivel nacional de este calibre era justo la plataforma que buscábamos, tanto para validar nuestra investigación como para que los intereses no se comieran las finanzas de Urani. Repasamos a detalle uno a uno los doce puntos del documento, y marcamos en el calendario la fecha límite de envío: 14 de junio. Preparamos la documentación a nombre de la coordinadora del premio, la Dra. Margarita Salazar Mendoza, y la llevamos a la Coordinación de la Licenciatura en Literatura Hispanomexicana, de la UACJ, que ella dirige. En tanto, se sucedieron un par de presentaciones: la primera (la que consideramos la oficial), el 15 de agosto, dirigida a la comunidad artística y cultural fronteriza en el Museo de Arte de Ciudad Juárez; y otra, el 11 de septiembre, para un público académico, en el marco del Congreso Internacional de Ciencias Sociales Paso del Norte, celebrado en las instalaciones del ICSA. En ambos eventos, contamos con los comentarios del escritor Willivaldo Delgadillo, la historiadora Guadalupe Santiago (en la primera fecha) y del promotor y activista cultural Leobardo Alvarado.

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Como en cualquier premio, recibimos la noticia con antelación; había que aguardar al domingo 20 de octubre, cuando salió la nota en El Diario, para hacerla pública. La “decisión unánime”, como se lee en el Acta, nos llena de orgullo, y más aún al constatar la trayectoria y credenciales del jurado calificador, presidido por la Dra. Sara Poot Herrera (de la Universidad de California, en Santa Bárbara), el Dr. Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles (de la Universidad Autónoma de Coahuila) como secretario y el Dr. Víctor Saúl Villegas Martínez (de la Universidad Veracruzana) como vocal. En el mismo documento, ellos hablan de los souvenirs y mapas que repartimos en nuestras caminatas. Enseguida, pensamos en acompañar el libro con un nuevo obsequio alusivo al premio. Sin duda, concluye el jurado, “este libro será un bello y bienvenido regalo para los habitantes de esa «frontera creadora», que además brinda un panorama de cómo se logra vincular el trabajo académico con la sociedad; es decir, de qué manera la crítica literaria puede establecer un puente con la colectividad en el que todos salen ganando. Se trata, en fin, de una magnífica aportación a la feliz mezcla entre sociología y literatura, además de una invitación a replicar la experiencia en otras ciudades”.

El día de la premiación, recibimos el diploma acompañados de nuestras familias (unos llegados desde la Ciudad de México), colegas y amigos. En la ceremonia –conjunta con el Fuentes Mares que ganó Darío Zalapa con su novela Perro de ataque–, expresamos nuestra dicha y enlistamos los productos que nos mantendrán ocupados en los próximos años. La felicidad tras haber obtenido el Premio Rousset Banda refuerza y encamina el propósito esencial de Juaritos Literario: difundir la literatura escrita en y sobre Ciudad Juárez. Así que si usted, lector, ha llegado hasta esta línea, le queremos obsequiar nuestro libro. Nos comprometemos a enviar cinco ejemplares a cualquier parte de la República (solo mándanos inbox a través de Facebook) y a regalar otros diez a las primeras personas que nos lo pidan en el foro del Sintonizador Fronterizo (Border Tuner), el próximo lunes, en el Parque Chamizal.

Ganadores-Rousset-Banda

Carlos Urani Montiel
Amalia Rodríguez Isais
Antonio Rubio Reyes