Cíbola, cinco poetas del norte es un poemario colectivo donde Gabriela Borunda, Jorge Humberto Chávez, Joaquín Cosío, Alfredo Espinosa Quintero y Rogelio Treviño plasman una serie de poemas en los cuales, en su gran mayoría, se deja entrever el entorno que contextualiza a estos poetas. Se publicó bajo el sello editorial de la Universidad Autónoma de México dentro de la colección histórica El Ala del Tigre en 1999. En las siguientes líneas me enfocaré en “Calypso”, poema que abre y titula la sección de Gabriela Borunda, escritora nacida en la ciudad de Chihuahua hacia 1973. Esta defensora de los derechos de la mujer egresó de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Interamericana de la capital del estado, desde entonces ha participado arduamente en revistas y periódicos del norte y publicado Biografía de la luz, Balada del silencio, Una orquídea estalla y Poemas de ida y vuelta. Ganadora del Premio Nacional de la Juventud (1997), Premio Internacional Dolores Castro (1998), Premio Chihuahua de poesía (1999), entre otros, la poeta rechazó en el 2014 el reconocimiento a Chihuahuense Destacada puesto que lo consideró como una burla hacia la realidad que deben enfrentar las mujeres en su vida cotidiana.

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En este sentido, la escritura de Borunda conlleva imágenes referentes a la mujer, sus modos de existir y relacionarse: “He pasado la infancia memorizando en mi cuerpo  / Todas las fórmulas del dolor / Me enseñaron a pintarme la sonrisa con una navaja.” El poema “Calypso”, al centrarse en la mítica historia de la hija de Atlas, quien vivía sola en una isla para luego enamorarse de Odiseo y mantenerlo cautivo durante más de cinco años, no se concibe en un espacio geográfico determinado, sino que la voz poética se dirige a su enamorado, a los dioses y, en algunas ocasiones, a sí misma. El texto se divide en cinco secciones. En cada una, el yo lírico se encuentra en un punto específico del mito. De esta forma se consigue hacer un recuento de los hechos ocurridos entre Calypso y su amado, el cual podría ser cualquiera, puesto que su nombre nunca aparece. Los versos, a pesar de tener una función narrativa son libres, por lo que se omite cualquier tipo de puntuación; sin embargo, el acomodo de palabras y estrofas permite llevar un ritmo que acompaña el sentido de la lectura.

Calypso fue una ninfa que dio todo lo que estuvo a su alcance para mantener a su amado a su lado, desde ampararlo cuando este agonizaba luego del naufragio, hasta ofrecerle juventud y vida eterna. Borunda retoma la imagen y las hazañas de esta diosa para para reivindicar la figura femenina. En un contexto donde ser mujer resulta un peligro, resaltar su poder y fortaleza, a pesar de auspiciarse en el amor hacia un hombre, se vuelve una proeza necesaria. Los versos de la poeta chihuahuense asumen la tarea, atravesados por una fuerza que se incorpora, pero al mismo tiempo desdeña al sufrimiento amoroso: “Maldito el vientre y el lecho donde hoy olvidas / Que mujer también es imperio / Y delfines volando sobre el mar / Y guerra en los infiernos”. No debemos olvidar que las separaciones forzadas, los engaños o cualquier otro tipo de violencia contra la mujer deja bastantes secuelas, ya sea en el trabajo, la escuela, el gimnasio o en un bar. Por ello, estos versos cobran relevancia en la actualidad.

Tomás Saucedo Baca