El Artículo 31 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y de la Niña señala “el derecho al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”. Un posicionamiento siempre imprescindible, pero que en las circunstancias actuales ha cobrado un valor y significado aún mayor, y, además, ha tenido que adaptarse y reincorporarse a los retos que el aislamiento en casa supone. Por fortuna, existen distintas instituciones que desde tiempo atrás –sin ser conscientes del proceder de este año– se dedican a la promoción de la cultura y el arte para públicos infantiles a partir de diferentes plataformas, modalidades y sitios (virtuales y físicos). Alas y Raíces es un programa de la Secretaría de Cultura que busca generar y promover espacios para el desarrollo de la creatividad pueril a través de los lenguajes artísticos, la valoración y la difusión del patrimonio local, nacional y universal de las niñas, los niños y jóvenes de nuestro país (recomiendo visitar su página y sus aplicaciones disponibles). Cada Estado tiene su propia dependencia. En Chihuahua, una de las preocupaciones más evidentes radica en hacer llegar este derecho a los pueblos indígenas y, a su vez, difundir su identidad artística en toda la entidad.

03 convocatoria-servín

En este sentido, hace dos años Alas y Raíces envío a Martín Makawi a la Sierra Tarahumara para que les enseñara a los niños y niñas de esa región a desarrollar sus habilidades en la poesía. El resultado fue el libro bilingüe (en rarámuri y español) Palabras y destellos (2018) que recopila quince haikus escritos por distintos infantes. La edición y traducción estuvo a cargo de Enrique Servín, un reconocido autor, lingüista, políglota y difusor de las culturas originarias, asesinado el año pasado, y quien fungió como titular por más de un lustro del Programa de Atención a las Lenguas y las Literaturas Indígenas (PIALLI) –justo en estos días cerró una convocatoria para el fomento a la escritura creativa en Lenguas Originarias creada en su honor–. Martín Chávez Makawi, poeta, traductor, músico y promotor cultural rarámuri, también participó en esta iniciativa junto a Servín con la traducción a su lengua materna de la Historia de los levantamientos de los indios tarahumaras de Joseph Neumann y El Principito de Antoine de Saint Exupéry, y la publicación de Eká kusúala (2012) y, posteriormente su versión bilingüe titulada Canciones del viento. Después de colaborar como redactor del periódico Ukí a principios del siglo y traducir una selección de versos universales, Makawi comenzó a escribir poesía en su idioma original, la cual ha alcanzado el reconocimiento nacional e internacional, al igual que sus melodías en el instrumento llamado chaparé.

WhatsApp Image 2020-04-17 at 08.27.30.jpeg

Ahora bien, según un par de estudiosos de la poesía japonesa el haiku consiste en “la expresión de una breve iluminación, en la cual vemos la vida de las cosas” (R. H. Blyth), el cual “nos da en sus diecisiete silabas una importante intuición respecto a la realidad” (M. Zuzuki). Es decir, el haiku se define en términos de una experiencia en donde el poeta descubre y plasma en tres versos la imagen de una realidad descubierta. José Vicente Anaya, escritor chihuahuense, llama a este género literario Breve destello intenso (1992), ampliamente practicado en el Estado. No extraña, entonces, el título designado al proyecto encabezado por Servín y Makawi: Palabras y destellos, en cuyo prólogo encontramos una definición más acertada para el público esperado:

El haiku son apenas tres dichos que hablan de lo mismo, pero que tienen que seguir algunas órdenes: el primer dicho debe llevar únicamente cinco “sílabas”, el segundo tiene que llevar siete y el tercero tiene que llevar, otra vez cinco. Esta pequeña canción o poema debe mencionar una estación del año (ya sea cuando florea, cuando llueve, cuando se deshoja o cuando nieva) para que los lectores se pongan contentos, pensativos o tristes. A pesar de ser tan pequeño, el tipo de poema llamado haiku nos hace pensar cosas muy hermosas y muy importantes. (Servín)

Las imágenes que encontramos en el libro publicado por la Secretaría de Cultura, sin duda, nos muestran aquellos aspectos que las y los infantes de varias localidades de la Sierra Tarahumara consideran fundamentales en su vida e identidad. Natividad, Abrám, Prisciliano, Irving Asaél, Angelina, Pedro, Fernando, Valenciano, Carlos Arturo, José Alfredo, Luis Fernando, Belinda, Norma e Isidora nos dibujan en pequeños versos la importancia y belleza de la naturaleza, desde la tranquilidad de un pez, la alegría de una ardilla o el resplandor de las milpas. Cabe destacar que estas imágenes fueron ilustradas por Daniel Muñoz y Alexis Esparza.

Palabras y destellos nos invita a reflexionar sobre el inmenso espacio de posibilidades que existe en cuanto a nuestro ser y estar, y lo que consideramos diferente.  ¿Hay solo una manera de leer un libro? ¿Existe una sola forma de ver y entender este mundo? Por supuesto que no. Por ello, debemos aprovechar oportunidades como esta para indagar, comprender y empatizar con nuestras culturas hermanas; ya que, si lo pensamos bien, todos venimos y vivimos de una misma tierra. Por último, menciono otro programan que se preocupa por la difusión de la literatura regional. Este mes, nuestra colaboración con Órbita 106.7 se concentró en la poesía infantil, por lo que invitamos a los integrantes más peques de Juaritos Literario a grabar las cápsulas, las cuales estarán al aire durante todo abril. Somos conscientes de que los espacios virtuales o las actividades que requieren el uso de algún aparato electrónico aún marcan muchos sesgos sociales; sin embargo, cada iniciativa –por ejemplo, las de Alas y Raíces, Órbita 106.7, entre muchas otras que día a día aparecen– resulta de un alto valor para que, poco a poco, todos los niños y niñas puedan gozar de su derecho a la recreación, el divertimento y la participación en la vida cultural y artística de su región.03 Haiki.png

Actividad recomendada:

Escribir un haiku relacionado con las siguientes imágenes. Recuerda que los haikus se componen de tres versos: el primero lleva 5 sílabas, el segundo 7, y el tercero 5 sílabas otra vez (aunque también puedes variar el orden, o que los tres versos sean de 7 o 5 sílabas). También puedes pensar en otra planta, animal, comida, estación del año o cualquier aspecto que te recuerde a tu región o a la zona en donde vives.

03 Acti-Ejem

03 Act-103 Act-203 Act-303 Act-403 Act-503 Act-6

Amalia Rodríguez Isais