En Ciudad Juárez, se ha cultivado la poesía desde diferentes perspectivas. A pesar de la fuerte influencia de lo pragmático y el acelerado ritmo de la ciudad, autores como Miguel Ángel Chávez, Violentta Schmidt, Edgar Rincón Luna, entre otros, han apostado por escribir, con un estilo auténtico, poesía sobre la frontera norte del país, ya sea de sus espacios, pero también sobre algunos momentos de su Historia. Entre las producciones líricas de escritores que se inspiran en el “ser norteño”, voy a detenerme en la figura de Blas García, originario de Juárez en donde ha hecho su vida. Estudió en la UACJ la maestría en Cultura e Investigación Literaria.

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Crédito de fotografía: Luis Pegut

Parte de su obra aparece en diferentes obras colectivas, como Ciudad de cierto, río: antología del Taller Literario del INBA-Ichicult en Ciudad Juárez, coordinada por José Manuel García (2004), Manufractura de sueños: literatura sobre la industria maquiladora en Ciudad Juárez, compilada por José Juan Aboytia y Ricardo Vigueras (2012), y Road to Ciudad Juárez: crónicas y relatos de frontera, editada por Antonio Moreno (2014). Actualmente se desempeña como Coordinador de Políticas Culturales en la Dirección de Difusión y Divulgación Científica de la UACJ. Es miembro del colectivo de escritores Zurdo Mendieta. Compone poemas desde pequeño… parece ser su pasión. Ha escrito canciones y relatos. Recomiendo su cuentario Cartas del Apóstol San Blas a los parralenses. Además, también publicó un par de obras de teatro: El ornitorrinco (2011) y Aristófanes inbox: obra en un acto y cincuenta mil dracmas (2016). Sin embargo, siempre vuelve a la poesía; como que le gusta contar las cosas… contrapunteando.

En el 2014, publicó un poemario titulado Bajosexto, con el prestigioso sello tapatío de Mantis Editores. Sus 48 composiciones son complejas en su estructura, pero reflejan mucha vida, sobre todo la de la población de una ciudad que va acumulando tradiciones en sus arterias y callejones del centro histórico. Blas dedica el libro a su esposa, su compañera, su “diapasón de durazno” –como él la llama. Los protagonistas, los paisajes urbanos y los instrumentos musicales son un pretexto para describirnos el centro juarense, sus pulsiones, su ritmo y movimiento. Uno de los poemas de Bajosexto lleva el título de “Músico”. Notemos, al escucharlo, cómo la voz lírica recorre los espacios citadinos, y detalla la expresión al sentir un fluir particular, uno que vibra y se plasma en la estampa de sus artífices.

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El poema nos hace viajar en el ambiente de la fronteriza Ciudad Juárez y nos invita a resonar junto con la música del instrumento de doce cuerdas que parece estar lleno de recuerdos. El músico, el trovador, transmite historias urbanas, de amores y perdición, de nostalgia. Alude también a una de las figuras protagónicas del poemario de Blas García, Miguel Ángel Chávez y a su musa, la duquesa. La ciudad lleva un ritmo trazado en un pentagrama donde conviven los aficionados con el rey de los corridos. Las cuatro estrofas de “Músico” son guiños a la bohemia, a la canción, a las oscuras realidades mezcladas con lo sagrado. Un lenguaje templado describe la intervención de la música en los sones cotidianos.

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David Guevara