“Oda a las presencias” (“Ode to in dwellings”) es una composición escrita por Pat Mora dentro del poemario Odas de adobe (2000). La escritora nació en El Paso, Texas en 1942. En 1963 recibió su título de licenciatura en el Texas Western College y cuatro años después obtuvo la maestría en UTEP. A lo largo de su trayectoria artística, ha hecho hincapié en mostrar las aristas, tanto positivas como negativas, de la inmigración en la frontera Mexicoamericana, así como en la preservación de la cultura hispana en un contexto anglófono. Odas de adobe se encuentra antologado dentro del libro Entre líneas IV. Esta compilación reúne los poemarios ganadores, así como las menciones honoríficas, de un prestigioso premio, es decir, el Concurso Binacional Fronterizo Frontera-Ford, que, en su cuarta edición, fue avalado por la calidad de los jurados: Vicente Quirarte y Diana Rebolledo. El ejemplar, bajo el cuidado editorial de Enrique Cortazar, se divide en dos categorías: poesía (Poesía Pellicer-Frost) y pintura (Siqueiros-Pollock); a su vez, estas categorías se subdividen en otro par de secciones: ganadores de México y los de Estados Unidos. Las piezas líricas de Pat Mora obtuvieron el primer lugar del lado norteamericano.

La oda es una composición poética caracterizada por un tono elevado y por tratar temas heroicos, filosóficos (de corte horaciano), religiosos y amorosos; su extensión y métrica es variable. La “Oda a las presencias” de la poeta paseña concentra en su líneas, con un ritmo regular, dosis de intimidad al momento de hablar sobre su familia. El poema se compone por una sola estrofa, con una tirada de 67 versos libres (sin rimas consonantes), los cuales no tienen una métrica recurrente; hay algunos de siete, once y cuatro silabas. Una constante singular en la composición, y en sí en todo el poemario, es la mención del “adobe” y el “lodo” como elementos recurrentes, dignos o inspiradores de canto.

¿Qué tiene de especial un simple objeto de construcción, material para levantar viviendas. La relativa facilidad para usar adobe, un ladrillo sin cocer, compuesto por barro y paja, moldeado según la forma necesaria y secado al sol, lo volvió la materia prima predilecta en el norte de México y suroeste de Estados Unidos. Resido en Ciudad Juárez, una urbe que poco a poco ha ido creciendo y actualizándose, una ciudad que siempre ha estado presente dentro la historia de México, pero que ha sufrido cambios repentinos en su dirección, por lo que resulta complicado trazar su historia o evolución a partir de su arquitectura. Pensemos, por ejemplo, en la entrada de las maquilas en la década de 1960. De ahí que las construcciones que aún hoy se sostienen por adobes (sobre todo en el primer cuadro de la ciudad y sus colonias aledañas) sean tan llamativas, por lo que incluso uno de los museos más importante de la localidad, la Casa de Adobe (antes casa gris), lleve esta masa de barro a título e identidad.

Mientras indagaba en la vida de la escritora, me di cuenta de que desciende de una familia mexicana que emigró a los Estados Unidos durante la Revolución Mexicana; por lo tanto, Pat Mora siempre ha estado familiarizada con la cultura del cruce transfronterizo. He pasado muchas veces frente a estos edificios; he visitado en varias ocasiones la Casa de adobe; los años en la escuela nos van generando consciencia sobre la importancia del patrimonio tangible en nuestra historia, pero nunca me había dado cuenta de la relevancia e impacto que tienen las materias primas de la región en el crecimiento personal; me refiero a que nuestros antepasados habitaron entre estos inmuebles; incluso hay familias que levantaron sus hogares con sus propias manos; los adobes los vieron forjarse como seres de la frontera norte y nosotros somos el reflejo de ese crecimiento. Recuerdo que mi abuelo me contaba que vivió en una casa de adobe que se encontraba por Anapra-Altavista; así que hasta ahora, leyendo los versos de Pat Mora, me doy cuenta de los lazos tendidos con estas edificaciones. “Oda a las presencias” nos pone a pensar y cuestionarnos sobre nuestros orígenes y el de nuestras familias, las vacilaciones y aspectos determinantes en cada biografía.

Karla Nayeli Jurado Sandoval