Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, mejor conocido como Diego Velázquez, nació en Sevilla en 1599 y murió en Madrid en 1660. Fue un pintor barroco español y es considerado uno de los más grandes artistas, no solo de España sino de todo el mundo. A los once años, Diego ingresó en el taller del pintor sevillano Francisco Pacheco, siendo este su primer maestro por un periodo de seis años e iniciando así su carrera artística. Sus primeras pinturas van desde la iconografía religiosa hasta escenas costumbristas. En 1623 fue llamado por el conde-duque de Olivares a la capital para retratar al rey Felipe IV; trabajo que lo convirtió en pintor de la corte, donde los encargos iban desde retratar a la familia real hasta pintar escenas bélicas de la historia de España.

Uno de sus últimos cuadros, y su obra más importante, es La familia de Felipe IV o Las Meninas (1656), donde se retrata a la infanta Margarita de Austria rodeada de sus sirvientes, además de otros personajes, así como el autorretrato del mismo pintor. Actualmente, los cuadros de Velázquez, que integran la colección real, son conservados por el Museo del Prado en Madrid.

Han sido diversos los homenajes que otros artistas le han hecho a Velázquez, no solo de otros pintores a los que ha influido, sino también de escritores. El escritor español Miguel de Unamuno (1864-1936) publicó en 1920 un poema titulado El Cristo de Velázquez ,a partir de la pintura Cristo crucificado (1632), un cuadro cargado de un alto contenido religioso, emocional y espiritual; la cual fue encontrada inicialmente en el convento de las Bernardas Recoletas del Santísimo Sacramento de Madrid y, en 1960, adquirida por el Museo del Prado, donde se encuentra hoy en día. El poema de Unamuno está cargado de carácter religioso y se compone de 2540 versos endecasílabos blancos, dividido en ochenta y nueve secciones, agrupadas en cuatro partes. Está escrito en segunda persona, de manera que se aprecia, durante las tres primeras partes, cómo el poeta contempla de arriba abajo el cuadro de Velázquez para hablar constantemente de las cualidades o partes físicas de Cristo, además de imágenes simbólicas y episodios bíblicos; la última parte, “Oración final”, concluye con la muerte de Cristo, su promesa de resurrección y las ansias de vida eterna del poeta. No existe una continuidad estricta entre las secciones en las que se estructura el poema, por lo que se puede considerar a cada sección como poemas independientes que juntos conforman una composición mayor. El Cristo de Velázquez, de Unamuno, es considerado el más grande poema religioso de España desde el siglo XV.

La calle Diego Velázquez se encuentra ubicada en el fraccionamiento Parajes del sol, en Ciudad Juárez. Esta calle cruza con otras cuyos nombres son también de artistas españoles como la Damián Forment, un escultor de la época renacentista, la Bartolomé de Murillo y la Salvador Dalí, par de importantes pintores, aunque el primero del periodo Barroco y el segundo del vanguardismo. Al encontrarse en medio de un fraccionamiento, esta arteria está rodeada principalmente por los establecimientos contiguos: una pizzería, una ferretería, tiendas de conveniencia, la Escuela Secundaria Federal número 16 (que está al final de la calle), y los dos parques que recorre: el José Juárez, otro pintor igualmente del Barroco, pero nacido durante Virreinato de la Nueva España, y el Bartolomé de Murillo.

Como se indicó anteriormente, la calle de Velázquez se encuentra en armonía con las que la acompañan, pues la mayoría llevan el nombre de pintores, casi todos españoles. Este sector de la ciudad guarda la memoria de algunos grandes pintores y les rinde tributo como un conjunto, pues estos artistas marcaron pauta en la historia del arte, y resulta justo que sus nombres descansen en las placas de las calles, donde automovilistas, peatones y habitantes puedan interesarse por sus obras, si es que no las conocen.

 Mayra Fabiola Mendoza Muñiz