8. Lectura como práctica ciudadana

El vínculo entre la identidad de una realidad geopolítica específica con las letras que retratan su propia cultura es de suma importancia, ya que “la literatura ayuda a redefinir constantemente los elementos que caracterizan un lugar o comunidad” (F. Uccella). Por ello, una de las consecuencias inmediatas del proyecto es que la producción escrita en y sobre Ciudad Juárez sea conocida en su lugar de inspiración. Es cosa sabida, afirmaba Julio Cortázar durante sus últimos años como gestor cultural, que el lector, “al descubrir por fin a sus propios autores, ha dado un paso adelante en el descubrimiento de su propia identidad cultural” (Argentina, años de alambradas culturales).

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La creación de rutas literarias posibilita este resultado, puesto que otros de sus objetivos, más allá de la emoción –aunque principalmente debido a ella–, son dar a conocer autores y su obra, estimular la lectura, facilitar el estudio de las letras en todos los niveles y asentar las bases de un turismo literario. Cuando una actividad de difusión del patrimonio regional se dirige a un destinatario en general, fuera del contexto escolar o académico, se aproxima al concepto de turismo cultural. Los participantes se convierten así en viajeros consumidores de un producto (el itinerario) diseñado para promover la ficción de un territorio tangible. Al transitar por los espacios seleccionados, la experiencia física, de aprendizaje y de apropiación rebasa las referencias textuales de las que partimos para potenciar la cohesión identitaria a nivel de una ciudadanía compartida y compuesta por diferentes índices: el artístico, histórico, gastronómico, arquitectónico y, por supuesto, el literario, que ofrece y guarda el testimonio de todos los anteriores. Las margaritas del Club Kentucky, por ejemplo, constituyen parte del mundo gastronómico típico de la ciudad. Tanto los juarenses, como los visitantes de nuestra urbe fronteriza –al igual que los personajes de los cuentos de Kentucky Club– (Benjamin Alire Sáenz) hacen una parada, casi obligatoria, en la Avenida Juárez para disfrutar uno de estos famosos tragos.

No obstante, la intención última de lo hecho hasta el momento y lo que queda por hacer –es decir, las entradas de blog, el catálogo fotográfico, la base de datos y el diseño de mapas y rutas literarias–, se dirige hacia el acercamiento de cualquier ciudadano de a pie a nuestro punto de partida: la experiencia del texto literario. La lectura como una práctica ciudadana supone la participación activa de quienes reconozcan y valoren la coincidencia entre la ficción y la imagen citadina, siempre subjetiva, que cada uno formula, habita y comunica. De esta forma, la literatura abre una vía –metafórica y de asfalto– para comprender el ser, actuar y estar en la ciudad y, al mismo tiempo, para dar un nuevo sentido a los pasos de la transeúnte, ya que la identidad de toda región se proyecta, se refuerza y se percibe desde los mismos espacios simbólicos que la reinterpretan.