3. Sin código postal

Venimos desglosando la agenda del proyecto: registro, investigación, proyección espacial y difusión del patrimonio literario de nuestra región. Es momento de perfilar a los objetos de estudio. El criterio primordial de selección de las obras depende de la aparición de Ciudad Juárez –con todo y su varia nombradía– como espacio de ficción en diferentes registros o géneros: narrativa (novela, cuento y crónica) poesía y teatro. Sin haberlo premeditado, hemos priorizado la labor con textos ya publicados (o puestos en escena en el caso del arte dramático), lo cual nos asegura la voluntad de la autora por incluirse y hacer ruido dentro de los circuitos editoriales o industrias culturales, y con aquellos en donde el antiguo Paso del Norte se reviste de una función activa y determinante para el desarrollo de la trama o la construcción de imágenes detonantes. En el siguiente punto, de corte más teórico, nos detendremos en el papel del espacio como elemento capital en toda obra. Por el momento, y enfatizando un criterio que se fija en exclusivo en el contenido textual, el catálogo cronológico incluye como primer ítem a la relación de supervivencia de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, conocida como Naufragios y publicada en Zamora en 1542. En el otro extremo, nos aguarda la última novela de Alejandro Páez Varela. Oriundo Laredo (2016) regresa a la franja fronteriza tal como lo hizo el autor norteño (radicado en la capital del país) en su trilogía, Los libros del desencuentro, publicada también por Alfaguara, en donde demuestra que la urbe se construye a diario por parte de los personajes que vienen de fuera, ya sea de la sierra o del Valle de Juárez.

Para obtener una credencial para votar, el Instituto Nacional Electoral solicita un documento (original y sin tachaduras) que acredite la nacionalidad mexicana, así como un comprobante de domicilio “con fecha de expedición no mayor a 3 meses”. Esto último certifica la adscripción regional de la interesada. El INE considera que 90 días son suficientes para tener injerencia política respecto a la ubicación física de la residencia y presumir que una ya es de donde sea que diga la identificación con fotografía. ¿Pero por qué tres meses y no cinco años? ¿Bajo qué criterios menos de 100 noches en un lugar son la llave para una racional participación ciudadana? ¿El cambio de domicilio y los requisitos del Instituto te hacen consciente de la pertenencia a una nueva zona geográfica? La lógica burocrática es igual de arbitraria que toda propuesta, de índole supuestamente teórica, que intente delimitar (en realidad, desacreditar y de paso auto-validar) una producción literaria teniendo como único dato el lugar de nacimiento o el tiempo de residencia de quien escribe. El que un autor esté enterado o involucrado en las dinámicas sociales de Ciudad Juárez depende solo del compromiso que asuma ante su quehacer; el que sepa cómo plasmarlas en su obra está en función de su técnica y arte, lo cual sí se puede estudiar sin ningún afán cercano al barrio o al código postal. Humberto Félix Berumen concluye, sobre este asunto, que “la literatura de la frontera lo es porque corresponde a una región cultural y no tanto (o no sólo) por sus temáticas o debido al origen de sus autores” (La frontera en el centro. Ensayos sobre literatura). La cualidad de literatura juarense debe rebasar lo geográfico –el estrecho límite de la localía– para enfocarse en cuestiones y escalas de calidad.

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